El día 24 de mayo, me encontraron caminando sin rumbo, con una gran herida de más de 40 centímetros en mi costado derecho, la cual ya estaba infectada y desprendía un mal olor. Además, tenía una fiebre alta y a causa de esto buscaba charcos para refrescar mi herida.
Después de encontrarme, me llevaron a una veterinaria que, por cosas del destino, resultó ser el lugar donde me habían operado por primera vez. Allí descubrieron mi nombre, "Princesa", y lo que me había sucedido en mi primera operación, que fue consecuencia de un accidente al saltar desde una terraza e incrustarme un objeto cortopunzante. Llamaron a mi ex dueño, pero este me abandonó y no quiso responder más por mí.
Las personas que me encontraron, las cuales tienen un gran corazón, se hicieron cargo de todos los gastos de mis operaciones y curaciones, que se prolongaron por más de tres meses debido a la pérdida de tejido que había sufrido. Constantemente, necesitaba usar un parche de Duoderm para regenerar la piel, lo cual fue un proceso duro, ya que las curaciones eran dolorosas; pero soy muy fuerte y logré salir adelante.
Ya me adapte a convivir con otros perros, esto gracias a mis hermanas de paso, que me han ayudado a recuperarme y a socializar.
Ahora me encuentro en buen estado de salud y en busca de un hogar que me quiera y me brinde amor y cariño por muchos años, un amor que estoy dispuesta a devolver con creces y lealtad.
Estas son algunas imagenes de todo mi proceso